MúsicaDiccionario

bandurria.

{f.} | [Música] bandurria, bandore.

(Del lat. pandura, y éste del gr. pandoura); sust. f.

1. Instrumento musical de cuerda parecido al laúd, pero más pequeño, provisto de doce cuerdas pareadas y un mástil de catorce trastes fijos: cuando estuvo en la tuna tocaba la bandurria.

Modismos
Bandurria sonora. La que tiene seis cuerdas de alambre en sustitución de las seis de tripa.

El vocablo deriva del latín tardío pandurium y es un cordófono punteado utilizado durante la Edad Media que evolucionó posteriormente hacia los rasgos del laúd.

Bandurria.

Poseía un cuerpo almendrado hecho en un solo bloque de madera; el mástil terminaba en un clavijero inclinado hacia atrás, generalmente en forma de hoz y rematado por una talla. Sus clavijas eran laterales y tensaban tres, cuatro o cinco cuerdas que se pulsaban con un plectro de pluma, marfil o concha. La espalda guardaba un pronunciado abombamiento y la tabla armónica, primero de piel y después de madera; solía presentar un único oído con roseta, si bien algunos ejemplares tenían dos. Otras veces poseía un tornavoz circular emplazado centralmente, aunque ubicado en la parte superior de la caja, y dos laterales de media luna. La mayoría de los ejemplares estaban fabricados con madera de arce, y en ellos la tabla armónica era, generalmente, de pino aunque también eran usuales las bandurrias con tapa de enebro y cuerpo de boj. Paulatinamente, quizá influido por el laúd, su cuerpo compacto se estilizaría hasta llegar a armonizarse la caja acústica y el resonador. También la espalda dejó de estar compuesta por un solo bloque y pasó a tener costilla; algunas bandurrias estaban realizadas con una espalda de concha de tortuga, aunque en la actualidad las bandurrias se fabrican con la espalda plana y clavijero de pala, análogo al de la guitarra.

Su cambio se produjo, como se ha dicho, en el siglo XVI, cuando le fueron incorporadas varias mejoras con las que, aparte de la independencia del mango y el resonador, su cuerpo se aligeró bastante. De hecho, se le puede calificar a partir del Renacimiento como un corto laúd de caja pequeña, cuyo clavijero estaba dipuesto en forma de hoz.

Michael Praetorius (1619) habló de este instrumento en su Theatrum instrumentorum (1620), donde figura la Mandürichen (Bandürichen) con la cual puede identificarse, aunque de hecho se está refiriendo todavía al modelo renacentista, ya que el instrumento común en época de M. Praetorius estaba mucho más evolucionado. Éste es el caso del conservado en el Musikinstrumenten Museum de Berlín, que cuenta con seis órdenes y un corto mástil además de duelas anchas, una roseta delicadamente labrada y el clavijero en ligera forma de hoz. Es muy probable que este instrumento de Brueghel, que cuenta con tres órdenes dobles y la primera sencilla, sea la bandurrilla. En la segunda centuria del siglo XVII la voz bandurria empezó a asimilarse a un instrumento popular: en un villancico de la capilla real de 1676 se puede leer:

"retumbe, retumbe
con voces confusas
matraca y bandurria"

Este carácter jocoso otorgado al instrumento se incrementó con el tiempo, pero hubo también bandurrias y bandolas destinadas a la música culta.

El laudista, compositor e impresor Adrián Le Roy (1520-1598) había publicado en 1585 L'instruction pour la mandorre, hoy perdida. Posterior a la publicación L'instruction de A. Le Roy, el músico y médico catalán Joan Carles Amat (1572-1642) editó el método Guitarra española y vandola, en dos maneras de guitarra castellana y cathalana de cinco órdenes. La vandola o bandola aludida por J. C. Amat debió de ser un instrumento en el que se mezclaron los caracteres propios del laúd y la guitarra. Estos modelos cruzados tuvieron una gran divulgación en toda Europa, desde el último tercio del siglo XVII hasta buena parte del siguiente. En Francia, por ejemplo, la mandore luthée descrita por Marín Mersenne (1636) tuvo gran aceptación, aunque ésta era en el fondo una evolución de la mandora. El hecho de que la bandola tuviera seis órdenes hizo que J. C. Amat dijera que es un "instrumento más perfecto que la guitarra de cuatro o cinco".

Cierta cita nos aclara lo diferenciados que ambos instrumentos (bandurria y bandola) estaban: "eran en aquella época dos instrumentos diferenciables; el uno con cuatro cuerdas, cuerpo como el de un laúd pequeño, trastes, y tañido con los dedos; el otro, más rústico, tres cuerdas y rasgueado". La bandurria era más popular, la bandola más exquisita. La bandola corresponde ya en su tiempo a un instrumento de rango inferior a la bandurria, destinado a secundar los festejos y músicas populares.

La bandurria pintada por Francisco de Goya (1746-1828) en El baile de San Antonio de la Florida o la de Vicente Palmaroni (1834-1896), ambas telas conservadas en el Museo del Prado, se acercan ya a la actual fisonomía de la de cuerda metálica, con la espalda plana y clavijero de pala análogo al de la guitarra.

Según Josep Crivillé i Bargalló las bandurrias intervienen "en el tipo de repertorio denominado mixto, es decir, en las piezas que presentan conjuntamente el canto y el baile". Las mejoras técnicas llevadas a cabo en el último tercio del siglo XIX han hecho que sea un instrumento muy utilizado en rondallas y agrupaciones folklóricas.

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  • Enciclonet