MúsicaDiccionario

clavicordio.

{m.} | [Música] clavichord

(Del lat. clavis, 'llave', y chorda, 'cuerda'); sust. m.

1. Instrumento musical de cuerda, precursor de aquellos que, como el piano, se tañen por medio de un teclado regulador de los macillos que hieren las cuerdas: el clavicordio es un instrumento que se ha quedado muy anticuado.

Sinónimos
Clave, clavicémbalo, cémbalo, claviórgano.

(1)[Música] Clavicordio.

Término que proviene del latín clavicordium; instrumento de tecla y cuerda enraizado en la cultura de la Edad Media, que se mantuvo hasta principios del siglo XIX con una presencia fluctuante en el escenario musical.

Descrito en el siglo XII con el nombre de manicordium, no poseemos datos más concretos sobre su configuración hasta dos centurias después. El clavicordio es el resultado de la evolución del monocordio medieval, instrumento didáctico destinado al estudio de la altura del sonido y a la enseñanza del canto. En 1323, Johannes de Muris define el clavicordio como una especie de monocordio, o instrumento tonométrico, provisto de diecinueve cuerdas, y en uno de cuyos lados figura adosado un pequeño teclado. Tiene su origen en el dulcema, instrumento de percusión que se tañía por medio de unas baquetas o palancas unidas al extremo de las teclas y en cuyo otro extremo se encontraba una pieza de metal, generalmente de latón, denominado tangente. Dicha tangente entraba en contacto con la cuerda por su parte inferior cuando se pisaba la tecla. El cuerpo del instrumento consistía en una caja rectangular de dimensiones muy reducidas, alrededor de 20 cm de anchura y 60 cm de profundidad. Todas sus cuerdas tenían igual longitud, es decir, no poseían la progresión del arpa y solían ser de metal campanil, o cobre, por ser más propio el sonido para ser tañido a golpe que cualquier otro.

El Diccionario de autoridades da como equivalentes los términos "clavicordio" y "clavicémbalo", sin embargo, ya en 1496, observamos una clara diferencia terminológica en el poema Triunfo del Amor, de Juan del Enzina (1468-1529) mientras que Jorge de Montemayor (c. 1520-1561), erróneamente lo identifica con el clave, igual que Diego Saavedra Fajardo. Así pues, contrariamente al clavicémbalo, en el clavicordio las cuerdas tienen igual longitud, y su forma es rectangular desde el principio.

Es importante saber que el término clavicordio no se generalizó hasta bien entrado el siglo XV; concretamente, en una composición del poeta Eberhard Cersne, Der Minne Regel, fechada en 1404. Este instrumento gozó desde el principio de la predilección de los músicos, tanto cortesanos como eclesiásticos, lo que aceleró su incorporación a la música culta. A lo largo de su historia, el teclado del clavicordio evolucionó y dió lugar a dos formas distintas de este instrumento:

- El ligado, que existió hasta finales del siglo XVIII, cuyas cuerdas podían ser atacadas por varias tangentes y emitir al mismo tiempo varias notas;
- El independiente, que tenía un único orden de cuerdas por tecla.

El ilustre musicógrafo Sebastián Virdung presenta en sus obras (c. 1511), un ejemplar bastante evolucionado de clavicordio compuesto por treinta y ocho teclas, siete menos que en los primeros años del siglo siguiente. Otros maestros como Cabezón, Antico, Willaert o Attaingnant, todos ellos del siglo XVI, le dedicaron valiosas colecciones de música, lo que indica la gran popularidad de este instrumento. El compositor que más atención prestó al clavicordio, de entre los alemanes preclásicos, fue Daniel Gottlob Tuerk (1750-1813), quien, en su Clavierschule (1798) dió gran importancia a la técnica clavicordista. La presencia del clavicordio en la España renacentista fue extraordinariamente singular, así como la influencia de los maestros españoles Tomás de Santa María (1520-1570) y Antonio de Cabezón (1510-1566) sobre la música europea de su tiempo. El instrumento aparece citado frecuentemente en los reinados de Enrique IV y los Reyes Católicos. Una de las noticias más conocidas en referencia a este instrumento procede de un documento relativo al infante Juan, en el que se enumeran algunos de los instrumentos que poseía para su deleite. En definitiva, el siglo XVI fue el siglo de oro del clavicordio en toda Europa, supremacía que sólo compartió con el clavicémbalo.

No ocurrió lo mismo en el siglo XVII, época en la que empieza a caer considerablemente en desuso en los Países Bajos, Francia e Inglaterra, aunque no en Alemania y España, país este donde su protagonismo se mantiene, aunque en menor medida, favorecido por la predilección de los españoles hacia los sonidos tibios y delicados. Lo cierto es que, conforme iba avanzando el siglo, su escasa sonoridad lo relegó de las agrupaciones orquestales, y quedó destinado al acompañamiento del canto y a la música de carácter solista.

En los primeros años del siglo XVIII el clavicordio abandonó, especialmente en Alemania, su relegado papel de instrumento doméstico para convertirse en un preciado elemento, símbolo de un lenguaje más sencillo que el hasta entonces empleado por el Barroco. Un nuevo estilo denominado "de la sensibilidad", surgido en el último tercio del siglo XVIII, inclinó definitivamente la balanza a favor del clavicordio, por satisfacer el deseo de los músicos a la hora de transmitir el contenido anímico de sus obras; consiguió pervivir así algo más que el clave. Daniel Schubart (1806) señaló al clavicordio como un instrumento de mayor expresividad que el forte-piano. Pese a su resurgimiento, el instrumento volvió a caer en desuso, entre otros motivos por su menor versatilidad con respecto al piano, cuyo triunfo a partir del siglo XIX fue incuestionable, y por las ventajas técnicas del mismo forte-piano, así como la llegada de la nueva estética romántica.

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  • Enciclonet