Música

Mandolina.

{f.} | [Música] mandolin

{f.} [Música] Bandola.

Instrumento de cuerda pulsada, que surgió con caracteres propios en la Italia de finales del s. XVII. La mandolina tiene un cuerpo profundo de forma almendrada, un mástil con clavijero y cuatro órdenes de cuerdas metálicas, afinadas de manera idéntica al violín, es decir, SOL-RE-LA-MI.

Mandolina.

La mandolina propiamente dicha no surgirá con su singular fisonomía, tal como la conocemos hoy, hasta finales del s. XVII, afirmándose en las décadas iniciales del siglo siguiente. Mientras que la bandurria o mandora conservará un cuerpo de mayor tamaño y una forma abovedada, más tímida y con la tabla constituida en un solo plano, la mandolina presenta una tabla armónica con un pequeño desnivel, producido a la altura del puente. Esta forma produce más tensión en los órdenes y un sonido más brillante. Su oído central, generalmente, no posee roseta, y el diapasón, que contiene divisiones de marfil o de metal, es mucho más estrecho que el de la mandora. El clavijero es plano, en forma de pala, y sus clavijas se ubican por la parte posterior. Su bajo puentecillo no alberga las ligaduras de las cuerdas, sino que éstas quedan sujetas a unos botones o púas metálicas situadas en la parte inferior de la caja, en la conjunción con la tapa.

La mandolina comenzó a desarrollarse en Italia con el nombre de mandolino, diminutivo de mandola, y ya en los primeros años del s. XVIII se encuentran ejemplares de extraordinaria factura. El primer tipo conocido de este pequeño cordófono es la mandolina milanesa. Ésta contaba todavía con clavijas laterales, y su corto y ancho mango albergaba seis órdenes de tripas para ser pulsadas con los dedos.

Cuadro de Eduardo León "Mujer con una mandolina".

Algo más tarde aparece la universalmente conocida mandolina napolitana, creada para ser tañida con plectro, con cuatro órdenes dobles, y por fin metálicos, afinados como el violín. La longitud de este modelo oscilaba en torno a los 570 mm, y su evolución va ligada al nombre de la familia Vinaccia, que se dedicó a su construcción. Esta familia de artesanos, que trabajó a lo largo de dos siglos en Nápoles, agrandó el tamaño del resonador y extendió el diapasón hacia la región aguda. Existen muchos ejemplares de esta afamada marca. Éstos, que suponen verdaderas obras artísticas, se encuentran en diversos museos, como el instrumental de Bruselas. Una valiosa mandolina es la guardada en el Museu de la Música de Barcelona, firmada por V. Vinaccia en 1710. Una variante de la mandolina napolitana es la siciliana, de la que difiere tan solo por su triple cuerda. Otra clase es la romana, algo mayor que las anteriores, con el mástil más redondeado y el puente más alto. Más característica es la mandolina florentina, cuyo resonador es algo menor que el de la napolitana, aunque su mástil tiene mayor longitud y por él transcurren cinco cuerdas dobles de metal. La mandolina genovesa contaba con cinco órdenes. Para éste número de órdenes Fouchetti publicó en París un Methode pour apprende facilement á jouer de la mandoline á 4, et á 6 cordes (1770). A mediados del S. XVIII surgió un modelo bajo de mandolina napolitana con ocho cuerdas dobles, llamado arcimandola, mandalone o mandalone da concerto, cuya longitud se ampliaba en unos 40 cm con respecto al modelo usual. También en la familia instrumental de la mandolina encontramos modelos de tamaño intermedio (tenor) que fueron conocidos habitualmente como mandoloncelli.

Mandolina.

Aunque es considerado un instrumento popular, la mandolina participó esporádicamente en la música culta, como demuestra el texto de Donald Gill (1984). El tiorbista Ignazio Contini (1699-1759) compuso una sonata para mandolina florentina y Antonio Vivaldi (1678-1741) escribió un concierto para dos mandolinas, otro todavía más conocido en DO mayor para una mandolina, e incluso en su único oratorio conservado, Juditha Triunphans, existen partes para este instrumento. También interviene en el oratorio Alexander Balus (1748) de Georg Friedrich Händel (1685-1759). En 1796, Ludwig Van Beethoven (1770-1827) escribió una sonatina y un adagio para mandolina en Do menor y Mi b mayor, y clave o forte-piano; en ese mismo año, para la condesa Josephine Von Clary compuso otra sonatina y un tema con variaciones para los mismos instrumentos.

Concierto para dos mandolinas y cuerdas en la menor.

Este instrumento tomó parte en escenas operísticas como La conquista delle Spagne di Scipione Africano il Giovane (1707) de Antonio María Bononcini (1677-1726), aunque su uso proliferó, sobre todo, durante el clasicismo. El propio Wolfang A. Mozart (1756-1791), en la serenata de In dessoluto punito, ossia il Don Giovanni, de 1787, hizo uso de la mandolina.
A pesar de su relativa difusión fuera de Italia, este instrumento, especialmente a partir de los primeros años del S. XIX, sólo hallará verdadera implantación en su país de origen, destinado, como se ha dicho, a la música popular.

La mandolina es a menudo identificada por el sonido del trémolo que los ejecutantes realizan con el plectro, al tañer de forma continuada y a gran velocidad. Esta técnica es utilizada por los compositores para subrayar pasajes a los que quieren imprimir carácter melancólico o evocador.

La mandolina se toca con un plectro o púa.

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  • Enciclonet