Música

Notación musical.

La notación es la representación de sonidos o de indicaciones musicales que ayudan a la interpretación de las obras musicales. El sistema de notación occidental actual especifica los cuatro elementos del sonido: altura, duración, timbre e intensidad.

La altura se determina en el pentagrama, donde por medio de una clave, se especifican el nombre de una nota y por extensión las del resto de líneas y espacios. Según dónde se sitúe, la nota será más aguda o más grave. Se puede modificar por medio de alteraciones accidentales.

La duración de la nota se determina con una forma y un color concretos de ésta, así como una pausa se especifica con un silencio. Hay siete duraciones básicas de notas y silencios, cada uno el doble de largo que el siguiente valor más pequeño. Para modificar la duración hay elementos como el puntillo que alarga la nota la mitad de su valor, el calderón, las agrupaciones especiales como tresillos, cuatrillos, cinquillos, etc. La duración absoluta de una nota es cuestión del tempo de la pieza, de la duración que se le da a un valor determinado. Esta duración se indica por medio de indicaciones metronómicas o por medio de palabras como allegro, largo, etc.

El timbre se especifica por medio de los instrumentos o voces que intervengan en la obra, que a su vez son capaces de tener una gran variedad tímbrica por medio de procedimientos como los golpes de arco en instrumentos de cuerda, sordinas en instrumentos de viento, etc.

La intensidad se especifica con palabras como piano, forte, etc. y abreviaturas, como reguladores, que aparecen a lo largo de la partitura.

Historia

La primera forma de escritura musical conocida procede de pueblos de Oriente Medio, en el IV milenio a.C. En Egipto, durante el III milenio a.C., se escribe con signos fonéticos e ideográficos, de donde se obtienen las primeras representaciones visuales de indicar la altura aproximada con gestos del brazo y de la mano, llamado quironomía. Entre los israelitas, en el II milenio a.C., se conoce la quironomía y otros sistemas como el alfabético, en el que asignaban una letra a cada sonido. El más antiguo es el norsemítico, del cual proceden los alfabetos griego y hebreo. El griego es el más elaborado y utiliza una notación instrumental y otra vocal. Este tipo de notación sería adoptado por los romanos, que sustituyen las letras griegas por las quince primeras del alfabeto latino, y se usará en Europa Occidental durante toda la Edad Media.

Notación neumática

En el siglo IX nace un nuevo tipo de notación procedente de Bizancio, a partir de signos de la escritura literaria carolina que no son letras, como por ejemplo acentos, puntos, interrogaciones, etc. A estos signos se los denomina neumas; poco a poco irán evolucionando. Las reglas de notación deben deducirse de las propias fuentes musicales, que son numerosos manuscritos entre los siglos IX-XI en notación neumática adiastemática. Estos manuscritos se escriben con diferentes tipos de neumas, debido a diferentes culturas y zonas geográficas, pero el contenido es sorprendentemente uniforme y es lo que llamamos canto gregoriano o canto litúrgico del cristianismo Occidental.

Las primeras notaciones neumáticas reflejan el gesto de la mano del director que, a su vez, refleja el ascenso y descenso de la melodía mediante un sistema de signos de puntuación, completados con letras que indican determinados movimientos de las notas, como por ejemplo c=celeriter, que significa más deprisa; l=levate, más aguda; t=tenete, mantener; s=sursum, arriba; x=expectare, esperar; etc.

Los manuscritos de San Galo, abadía suiza, son los más ricos en signos neumáticos, y los más importantes para profundizar en el canto gregoriano. Otros manuscritos importantes para comparar los neumas son los de Laon, Chartres, Montpellier, Benevento, etc. Gracias a la Edición Vaticana se ha restituido melódicamente el repertorio gregoriano auténtico, que traduce todos los neumas con un valor determinado.

Así, por ejemplo, transcribe los neumas de San Galo con las siguientes figuras en notación cuadrada:

Equivalencia entre la notación de San Galo y la notación cuadrada.

Notaciones teóricas

En el siglo X, el monje Hucbaldo de Saint-Amand, influido por Boecio y los griegos, inventó una serie de signos que incluía en un número de rayas paralelas y en la cabecera de cada espacio comprendido entre estas líneas ponía el signo que representaba una nota musical determinada. A pesar de ser una notación tan precisa como la nuestra, no se impuso este sistema y se seguirán utilizando las notaciones alfabéticas.

Las notaciones teóricas aparecen en fuentes teóricas para la enseñanza, como es el caso del tratado anónimo del siglo X Dialogus de musica y el manuscrito de Montpellier, Bibliotheque de l´Ècole de Médicine, H 159 (siglo XI) en el que utiliza la notación francesa y la alfabética con las letras de la A a la P. Otro sistema es la notación dasiana que se basa en el empleo de los signos griegos de los espíritus.

Notación aquitana

En el siglo XII prolifera la notación aquitana que indica la altura del sonido y que se extenderá durante el siglo X por el norte de España haciendo desaparecer la notación catalana y en parte a la hispánica que era adiastemática. Las características de esta notación son el empleo casi exclusivo de puntos superpuestos para configurar los neumas, usar una diastematía muy clara que consigue por medio de una línea, etc. Primero es una línea imaginaria, después a punta seca y más tarde coloreada. La primera polifonía se escribe en un principio en notación adiastemática pero pronto se utilizará la notación aquitana con líneas a punta seca y con letras para indicar las claves, por ejemplo en los troparios de San Marcial de Limoges.

Notación modal

En el siglo XIII la importancia de la polifonía hace que se busque un sistema que refleje el ritmo de la música. En la escuela de Notre Dame se crea un sistema nuevo de notación denominada notación modal, que utiliza los neumas en notación cuadrada que se utilizaban en esa época y da a las dos notas básicas (punctum y virga) un valor mensural: breve y larga respectivamente. Los neumas de más de una nota tienen diferentes valores que se resuelvan según un código. Éste se basa en los pies métricos de la gramática grecolatina, seis de los cuales (troqueo, yambo, dáctilo, anapesto, espondeo, tribaquio, que ahora se dirán modo 1, 2, 3, 4, etc.) se transplantan a la música como fórmulas rítmicas a partir de las cuales se articula la polifonía en diseños que se basan en la alternancia de larga y breve. Sabemos si estamos en un ritmo o modo u otro, según las ligaduras, es decir los neumas unidos. Así la agrupación de 3, 2, 2... neumas indica primer modo; la agrupación 2,2,2,...3 indica segundo modo; 1,3,3,3...indica tercer modo; 3,3,3,3,2 indica cuarto modo; 1,1,1 o 3,3,3 indica quinto modo y 4,3,3,3 indica sexto modo.

Ejemplo del primer modo.

Ejemplo de notación de Notre Dame: Gradual Hec dies, manuscrito de Firenze.

Notación prefranconiana

En el siglo XIII, durante el Ars Antiqua, cada 20 o 30 años cambiaban el sistema de notación. Entre 1230 y 1260 se da la notación prefranconiana o garlantiana, que amplía el número de símbolos y restringe su ambigüedad de significado. Los modos rítmicos siguen siendo la base, pero escritos más claramente y diferenciándose mejor unos de otros. Las características fundamentales son la diferencia gráfica entre larga y breve y que se introducen semibreves y duplex longa, más tarde llamada máxima.

Hay pausas de diferente duración expresadas con líneas verticales, cuya longitud nos indica diferentes duraciones. Se introducen normas de medida que se aplican a las ligaduras: propiedad, que se aplica a la primera nota de una ligadura: su propiedad es ser breve, si no tiene propiedad tendrá otro valor; perfección, que se aplica a la última nota de una ligadura, cuya perfección es ser longa; y propiedad opuesta que se aplica a las dos primeras notas de una ligadura que se transcriben como semibreves.

Ejemplo de notación prefranconiana: Manuscrito de Montpellier.

Notación franconiana

En el segundo periodo notacional del ars antiqua hay una nueva notación entre 1270 y 1320 llamada franconiana, por Franco de Colonia, quien sigue utilizando los signos anteriores, pero crea un sistema basado en unas normas claras que, por primera vez, liberan a los signos de su ambigüedad. Los modos se usan de forma menos estricta ya que puede variar el modo en una misma pieza o presentarse con alteraciones. El tactus o medida de compás es la semibreve y siguen siendo los ritmos ternarios los más usados. Franco enumera las siguientes figuras simples:

Tres tipos de longa, duplex longa (valor de seis tiempos); longa perfecta (valor de tres tiempos); longa imperfecta (valor de dos tiempos).

Dos tipos de breve: Recta (un tiempo); Altera (dos tiempos).

Dos tipos de semibreves: Maior (valor de dos tercios); Minor (valor de un tercio)

A partir de las relaciones métricas entre estas figuras, que son modus (relación general de toda la pieza), tempus (relaciones entre longa y breve) y prolatio (relación entre breve y semibreve), Franco de Colonia da una serie de reglas para saber cuánto valen dentro de una composición musical.

Notación francesa del siglo XIV

En el siglo XIV las innovaciones son introducidas en Francia por Philippe de Vitry, quien precisa la notación rítmica y continúa con el sistema de perfecciones. Se igualan en uso e importancia los tiempos ternarios y binarios. Hay cinco valores rítmicos: máxima, longa, breve, semibreve y aparece la mínima:

Se inventan símbolos para la perfección y la imperfección:
Tempo ternario con subdivisión imperfecta, es decir 3/4 (tres por cuatro). Tempo binario con subdivisión imperfecta, es decir 2/4 (dos por cuatro). Tempo ternario con subdivisión perfecta, es decir 9/8 (nueve por ocho). Tempo binario con subdivisión perfecta, es decir 6/8 (seis por ocho).

Se utiliza el punctus con dos valores: igual que anteriormente, como divisionis para separar notas, haciendo función de barra de compás y como punto additionis, para añadir la mitad del valor de la nota a la que corresponde.

Se usa tinta roja para significar un cambio métrico de tiempo ternario a binario y el tactus o pulso de compás pasa a ser la breve.

Ejemplo de notación del ars nova francés: Machaut, MS Paris Bibliotheque Nationale [Apel facs 70].

Notación italiana del siglo XIV

Mientras estas innovaciones ocurren en Francia, Marchettus de Padua, en Italia, escribe el Pomerium, fuente principal de la notación italiana del siglo XIV. Las ligaduras se pueden resolver como en la música francesa, pero lo que caracteriza a la italiana es el virtuosismo vocal en el cantus, el dar igual importancia a los tiempos ternarios y a los binarios, la variedad rítmica que consiguen con la división de la breve en tres y subdivisión en 6 (senaria perfecta), en 9 (novenaria), y 12 (duodenaria) o por otra parte en 2 partes iguales y subdividirse en 4 (quaternaria), 6 (senaria imperfecta) y 8 (octonaria) y usar el punto divisionis casi como nuestra barra de compás.

Ejemplo de notación italiana del siglo XIV: Magister Jacobus, Codice Squarcialupi.

Notación del siglo XV

En los siglos XV-XVI hay una notación muy clara para la vocal, y para la instrumental proliferan las tablaturas, que utiliza letras o números para especificar la altura de los sonidos según la técnica de ejecución de cada instrumento; por ejemplo, qué cuerdas pisar, o qué agujeros tapar.

Ejemplo de tablatura para vihuela: Alonso Mudarra, Tres libros de musica en cifras para vihuela, 1546.

En el siglo XV se solía utilizar el sistema de proporciones, lo que puede estar relacionado con el ars subtilior en el que los compositores competían por el virtuosismo de sus obras. Se usaban proporciones en dos casos: tener un proceso canónico con una relación temporal diferente entre las distintas voces o dentro de una misma voz para indicar cambios de tiempo en una misma pieza.

Ejemplo de notación con el sistema de proporciones.

A mediados del siglo XV hay algunos cambios: se usa más la semibreve para indicar tactus, se cambia el color de la notación de negra a blanca y añaden una nueva figura: la semimínima y se favorece algo más a los ritmos ternarios.

Notación del siglo XVI

En el siglo XVI lo normal es el ritmo binario, mientras que los ternarios se utilizan en casos excepcionales como danzas. Durante la década de 1530 aparece un tipo de notación llamada notación nere en la que prolifera el signo de compás C, el tactus se encuentra en la semibreve en lugar de la breve; hay muchas semimínimas y fusas y se utilizó mucho entre los madrigalistas como Cipriano de Rore.

Notación barroca y del clasicismo

En los siglos XVII y XVIII es una notación muy parecida a la moderna. Se simplifican los elementos rítmicos. El tiempo ternario se indica con el compás de sesqui altera: 3 ó 3/2. El tiempo cuaternario C ó compás de compasillo.

Es frecuente el uso de notas coloreadas que indican un paso de compás ternario a binario. En esta época las piezas llevaban casi siempre continuo que era tocado por laúd, guitarras, órgano, claves, arpas, etc., que es indicado en la partitura con bajo cifrado.

Ejemplo de notación barroca: Euridice de Jacopo Peri (1600).

Notación del siglo XIX y XX

Durante estos dos siglos se han sistematizado los símbolos que se utilizan en el siglo XX convencionalmente. Sin embargo, durante el siglo XX, se han querido crear símbolos totalmente nuevos que reflejen las necesidades de la música contemporánea. A pesar de esto, no se han sistematizado, puesto que algunas notaciones gráficas, como las utilizadas por John Cage, utilizan un lenguaje totalmente nuevo. Por ejemplo, se han modificado las cabezas de las notas, su duración es indicada con instrucciones verbales, e incluso para notar intervalos más pequeños de un semitono se han inventado símbolos.

Ejemplos de grafías de altura y de ritmo.

Ejemplo de partitura contemporánea para piano.

Notaciones no occidentales

Las culturas musicales de China, Japón, e India han utilizado la notación basada a menudo en las sílabas de solmisación, a veces con signos para la duración y tablaturas instrumentales. En la India permanece desde el siglo XIII una notación basada en las sílabas sánscritas. En general se pueden dividir sus notaciones en dos categorías: notaciones que utilizan símbolos fonéticos (letras, palabras, números) y las que utilizan signos gráficos (curvas, líneas, neumas). En el XIX se crearon notaciones para la música no occidental, muchas de ellas bajo la influencia de la occidental como en la India, muy similar al occidental: sa, ri, ga, ma , pa, dha, ni o el de Bali: ding, dong, deng, dung, dang. En otras culturas se han dado las notaciones numéricas que utilizan los números del uno al siete para indicar las siete notas de la escala.

Autor

  • Itziar Lucas de la Encina.