Música

rabel.

{m.} | [Música] rebeck. 2 [Coloquial] breech, buttocks, backside

{m.} Instrumento musical pastoril. Se presenta como un pequeño cordófono de arco, de hechura como la del laúd y compuesto de tres cuerdas de sonido agudo, que se tocan con arco.

{m. fig. y festivo} Asentaderas o posaderas.

[Música] Rabel

Canciones de rabel.

(Grabación de campo realizada en Valdeprado del Río (Cantabria).

Pequeño instrumento cordófono de arco, semejante en su forma al laúd. El rabel es claramente una transformación del rabé morisco, que llegaría a la península Ibérica traído por los árabes en el siglo VIII, pero el desarrollo del rabel como instrumento culto medieval tuvo lugar durante el siglo XII. El rabel tomó forma como evolución de la giga; de hecho, se trataba de este mismo instrumento, al que se incorporaron algunas modificaciones para convertirlo en un cordófono de arco, cuyo uso era generalmente el de acompañar el canto. En las obras de los escritores y poetas del siglo de oro tendría únicamente un carácter pastoril, alejado del rango que obtuvo en la música de la Edad Media. El rabel tenderá a desaparecer en el siglo XVI debido al auge de los violines y las violas. Con el tiempo, sólo pervivirá un tipo de rabel pequeño, cuyo desarrollo incidirá en la pochette francesa, que es análoga al rabelillo pintado por Juan Correa de Vivar (mediados del siglo XVI) en manos de un ángel músico (La Natividad, Museo del Prado).

Paulatinamente, el rabel como tal desaparecerá, y sólo se conserva su nombre para designar instrumentos de arco de rústica factura, a menudo construidos por un tañedor. Todavía hoy perviven rabeles y tañedores en algunas zonas de Extremadura y Castilla. Son dignos de mención los diversos nombres que el rabel adopta según las zonas geográficas; contrabaix de bufa en Cataluña, txirrin en Euskadi y en otros lugares reveber, rebeu, rebalejo, revent, rabil y rabenque.

El rabel estaba fabricado en un sólo bloque de madera, y su cuerpo era piriforme, con espalda marcadamente abombada y un clavijero en forma de hoz, rematado por tallas de diversas figuras de naturaleza humana o animal. Su batedor era corvo y poco curvo. Eran frecuentes los clavijeros en forma de pala hacia atrás, semejantes a los del laúd. Sin embargo el más usual fue el clavijero similar al de la bandurria, con sus clavijas laterales. El rabel estaba dotado de dos o tres cuerdas de tripa que se anudaban a un cordal unido a su vez a un botón ubicado en la parte inferior de la caja. La caja del rabel ha tenido los más diversos materiales y formas; desde las más rudas cañas abiertas y las calabazas huecas, a los más sofisticados y eficaces diseños. Los oídos del instrumento han adoptado diferentes formas a lo largo del tiempo. Los más antiguos tuvieron forma de media luna posteriormente una simple boca en el angostamiento de la caja, y ya en el renacimiento una o varias rosetas que cumplían una doble función: acústica y decorativa. Los modelos más tardíos, influidos en gran medida por la fídula, incorporaron oídos en forma de "C".

Ya en el siglo XV, se dieron rabeles de distintas dimensiones, tiples, tenores y bajos. El bajo fue relativamente frecuente y se tocaba sobre la rodilla, mientras que los otros se tañían apoyados en el pecho o entre la clavícula y el cuello, como si de un violín se tratara.

El rabel tuvo su auge y origen en España, pero también alcanzó popularidad en otros países. Se tiene constancia de la existencia de varios músicos de rabel en la corte de Enrique VIII de Inglaterra. Del mismo modo, la corte francesa gozaba del tañer de buenos rabelistas y los ministriles de este instrumento fueron muy numerosos en el norte de Italia.

Era frecuente la participación de tañedores de rabel en actos procesionales, como los que acompañaron la procesión del corpus en Zaragoza, en 1513, en la que figuran nueve tocadores: Escudete, Pedro Pérez, Pedro Francés, Miguel de Tauste, Tomás Pérez, Toribio López, Andrés Cariñena, Ramón Sanes y Sancho Hernández.

Autor

  • Enciclonet