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Rengifo, César (1915-1980).

Poeta, dramaturgo, ensayista, periodista, pintor y profesor venezolano, nacido en Caracas en 1915 y fallecido en su ciudad natal el 2 de noviembre de 1980. Autor de una vigorosa obra plástica que, concebida desde la estética del realismo social, pretende denunciar las injusticias sociales y llamar la atención sobre las miserables condiciones de vida de las clases menos favorecidas, dejó también un fecundo y deslumbrante legado literario que le sitúa entre los intelectuales venezolanos más destacados del siglo XX. Considerado, además, como uno de los mejores representantes del humanismo renacentista en la época contemporánea, desplegó una incesante labor polifacética que le llevó a significarse también por sus acciones políticas, sus tareas docentes y sus preocupaciones sociales.

Volcado desde su temprana juventud al cultivo de la creación literaria, con tan solo veintitrés años de edad escribió su primer textos dramático, una pieza que, bajo el título de Por qué canta el pueblo, reconstruye algunos episodios del período dictatorial protagonizado por Juan Vicente Gómez. Esta obra, concluida tres años después del fallecimiento del dictador, jamás ha sido llevada a las tablas, y su edición no fue posible hasta que, transcurrido ya medio siglo desde su primitiva redacción, viera la luz entre las páginas de las Obras completas (1988) del escritor caraqueño.

Obra pictórica.

A pesar de esta temprana iniciación literaria, la juventud de César Rengifo estuvo más orientada al ejercicio de la actividad pictórica. Tras realizar estudios artísticos en la Academia de Bellas Artes y en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas, en 1936 marchó a Chile para continuar el desarrollo de un proceso de formación artística que, poco después, le condujo a México, donde se inició en las técnicas del muralismo. También tuvo ocasión de acrecentar sus conocimientos pictóricos en Italia, para, a la postre, pasar a la historia de las Artes venezolanas como un consumado especialista en el dominio de la pintura de caballete, el mural y las técnicas del mosaico.

En general, los contenidos que muestra la producción artística de César Rengifo se enmarcan dentro de un realismo social que pretende reflejar, desde sus postulados ideológicos más radicales, la injusticia y la miseria que rodea a las víctimas del capitalismo salvaje. Sus obras están pobladas de seres famélicos y marginales, hombres, mujeres y niños que se han visto forzados a abandonar las tierras ancestrales de sus antepasados para buscar una última posibilidad de subsistencia en un entorno urbano hostil. Rengifo, activo militante político que se vio perseguido y desterrado por su incesante labor en defensa de los menos favorecidos, denunció de forma constante a través de su obra pictórica y su creación literaria todos los regímenes totalitarios implantados en Hispanoamérica, lo que le obligó a vivir en el exilio durante buena parte de su fecunda existencia, relegado al olvido por los organismo oficiales puestos al servicio de los gobiernos dictatoriales. Desde el lúcido análisis marxista que alentaba sus criterios ideológicos y orientaba la temática de sus pinturas y sus textos literarios, plasmó una visión de la sociedad de su tiempo que cifraba el origen de la miseria en el desplazamiento desde el campo hasta los grandes y deshumanizados núcleos urbanos, donde se generaban esas bolsas de miseria y marginación que constituyen el eje de sus preocupaciones políticas, pictóricas y literarias.

En su constante esfuerzo por transformar la injusta sociedad en que vivía, César Rengifo adoptó, en México, las técnicas del muralismo surgido a raíz de la Revolución Mejicana, por entender que esta pintura explícita, directa y monumental era la que ofrecía las mejores posibilidades para la plasmación de sus denuncias socio-políticas. Así, por medio de esta forma de expresión pictórica, logró crear una serie de obras memorables caracterizadas por un fuerte colorido y un marcado realismo que acentúan su briosa intención social. Entre sus murales más celebrados, resulta obligado recordar los titulados Mito de Amalivaca (1955) y Génesis de Venezuela y creación de la nacionalidad (1973), ambos expuestos en Caracas. El primero de ellos representa un mito indígena de los caribes que poblaban una parte del actual territorio venezolano antes del descubrimiento de América. El segundo, compuesto de tres partes, reproduce en la primera de ellas el descubrimiento, la conquista y el mito de El Dorado en la segunda, la resistencia de los indígenas durante la explotación colonial; el tercero, la lucha por la libertad y la conquista de la Independencia nacional venezolana.

A pesar del rechazo que generó su obra entre la crítica afecta a los sectores dominantes que Rengifo fustigaba en sus cuadros, mosaicos y murales, la proyección internacional y el reconocimiento universal alcanzados por el humanista de Caracas le hicieron merecedor de algunos galardones y distinciones tan señalados como el premio "Andrés Pérez Mujica", otorgado por el Ateneo de Valencia (Venezuela) en 1953, y el Premio Nacional de Pintura, concedido en 1954, año en el que también fue recompensado con los premios "Antonio Esteban Frías" y "Arturo Michelena".

Obra teatral.

En su condición de dramaturgo, César Rengifo está considerado como el creador del teatro moderno venezolano. Cuando el autor de Caracas llegó a los escenarios de su país, la tradición costumbrista decimonónica, ya superada en gran parte de las naciones hispanoamericanas, mantenía una anacrónica vigencia en Venezuela, debido a que la rigurosa dictadura de Gómez impedía la apertura de los creadores e intelectuales a las nuevas corrientes estéticas e ideológicas que florecían en América y Europa. Rengifo supo allanar el recorrido que iba desde ese teatro rancio y trasnochado hasta las nuevas concepciones dramáticas que marcaban el signo de las Letras y el pensamiento contemporáneo, bajo el influjo de algunos autores europeos que, como Bertolt Brecht, se habían situado en la vanguardia de la escena mundial.

En efecto, el realismo épico del dramaturgo alemán dejó sus huellas en numerosos estrenos de César Rengifo, caracterizados además por el acentuado lirismo que les confería su condición de poeta (de hecho, algunas de sus obras están escritas en verso). Al mismo tiempo, la deslumbrante visión plástica del humanista caraqueño quedó patente en la configuración de una escena plagada de colorido y enriquecida por máscaras, indumentarias y figuras que, al paso que clarificaban diferentes pasajes textuales, aportaban unos valores visuales difíciles de hallar, aquellos años, en el resto del teatro venezolano. Por lo demás, el empleo constante del humor, manifiesto a través de la ironía y la sátira, ponía un contrapunto crítico al posible exceso de ingredientes líricos y plásticos, con lo que César Rengifo logró encontrar un punto de difícil equilibrio entre su acentuada visión estética y su vehemente denuncia social. Porque, por encima de todo, y más allá de los recursos dramatúrgicos y la vistosidad del aparato escénico, en la producción dramática del escritor de Caracas predomina esa necesidad de enjuiciar la realidad social venezolana, denunciar los abusos de las clases dominantes y condenar la miseria a que se ve reducida la población marginal. No es de extrañar, por ende, que los protagonistas de sus obras pertenezcan siempre a los sectores más desfavorecidos del elenco social: soldados rasos, campesinos hambrientos, indígenas sometidos, obreros explotados, etc.

Desde una perspectiva global que abarca todo su corpus dramático, la obra teatral de César Rengifo puede considerarse como un fresco monumental de la historia de Venezuela, analizada desde sus orígenes coloniales en el siglo XVI hasta los últimos años del siglo XX. Los procedimientos de que se sirve el dramaturgo caraqueño para ofrecer su interpretación crítica de la realidad contemporánea hunden sus raíces, en no pocas ocasiones, en diferentes episodios históricos del pasado venezolano, proyectados al presente de la nación por medio de la puesta en escena de las concomitancias que les unen con otros hechos inmediatos que conforman la actualidad social, política y cultural del país. Partiendo de esta constatación, uno de los mayores estudiosos de la obra de Rengifo, el crítico venezolano Orlando Rodríguez, propone la clasificación temática de su producción teatral en cuatro ciclos bien diferenciados:

Teatro histórico.

Este ciclo se puede dividir, a su vez, en otros tres apartados que vienen determinados por la evolución cronológica de la historia de Venezuela:

Desde la conquista hasta la Independencia.

Ciclo encabezado por tres obras cuyas acción se ubica en los tiempos de la conquista y colonización del país: Oscéneba, Curayú o el vencedor y Apacuana y Cuaricurián, localizadas, respectivamente, en 1543, 1565 y 1569. Además, aquí tienen cabida otras piezas teatrales ambientadas en los períodos históricos de pre-independencia e Independencia, como Soga de niebla, Joaquina Sánchez, Manuelote, María Rosario Nava, Esa espiga sembrada en Carabobo y ¿Quién nos robó esa batalla?, así como la obra inconclusa El mapa de Barinas o un hombre llamado Mapa.

Desde 1854 hasta 1862.

Ciclo configurado por tres obras cuya acción se sitúa en el período de tiempo transcurrido entre el decreto de liberación de los esclavos (1854), la muerte del líder Ezequiel Zamora (1860) y el fin de la Guerra Federal (1862). Se trata -respectivamente- de Los hombres de los cantos amargos, Un tal Ezequiel Zamora y Lo que nos dejó la tempestad, piezas que, a criterio del propio César Rengifo, pueden estudiarse como elementos integrantes de una trilogía dramática denominada por el autor caraqueño "Mural de la Guerra Federal".

Desde 1914 hasta 1980.

Ciclo que abarca la dramatización de algunos episodios fundamentales en la historia venezolana del siglo XX, compuesto por cuatro obras agrupadas bajo el marbete de "Tetralogía del petróleo". Se trata de las piezas tituladas Las mariposas de la oscuridad, El vendaval amarillo, El raudal de los muertos cansados y Las torres y el viento.

Teatro político.

En este ciclo, Orlando Rodríguez incluye diversas obras de Rengifo que interpretan la actualidad política tanto de Venezuela como de otros países hispanoamericanos. Entre las primeras, cabe destacar la ya citada Por qué canta el pueblo -centrada en la dictadura de Gómez- y Muros en la madrugada; entre las ambientadas en el extranjero, sobresalen Una medalla para las conejitas -que reconstruye la invasión de los marines norteamericanos, en 1965, de la República Dominicana- y Volcanes sobre el Mapocho -localizada en el Chile sacudido por el golpe militar de 1973.

Teatro social.

Ciclo integrado por las obras que interpretan la realidad social venezolana del siglo XX. Entre ellas, destacan las tituladas Harapos de esta noche, La sonata del alba, Estrellas sobre el crepúsculo, Buenaventura Chatarra, La fiesta de los moribundos, La esquina del miedo, El insólito viaje de los inocentes, El caso de Beltrán Santos, La trampa de los demonios y Un Fausto anda por la avenida.

Teatro psicológico.

Ciclo compuesto por la mayor parte de las comedias que compuso César Rengifo, entre las que conviene recordar Yuma o cuando la tierra esté verde, Hojas del tiempo, El otro pasajero, Los canarios, Armaduras de humo, Las alegres cantáridas, Vivir en paz, Roguemos todos por los inmortales, Los peregrinos del camino encantado y En mayo florecen los apamates.

En líneas generales, del estudio de estos cuatro grandes ciclos temáticos en que se divide el teatro de César Rengifo se desprende el descubrimiento de una viva conciencia humanística que, impulsada por sus anhelos de justicia social, intenta proyectar su propia introspección interior en una serie de episodios y personajes históricos y ficticios -con especial predilección por las figuras femeninas- que, a la vez, sirven para encontrar algunas de las claves de la identidad nacional venezolana. La proyección internacional que ha alcanzado Rengifo merced a esta extensa y deslumbrante producción teatral -que, en su inusitado alcance popular, ha dado lugar a varias versiones radiofónicas, televisivas y cinematográficas de sus textos- queda bien patente en los numerosos montajes de que ha sido objeto su teatro en los principales escenarios de Hispanoamérica, en Canadá, en los Estados Unidos y en diferentes países de Europa. Además, sus obras más importantes han sido traducidas al inglés, al francés, al ruso y al rumano, y difundidas a través de valiosas muestras antológicas realizadas en México, España y los Estados Unidos de América.

Al margen de su creación dramática propiamente dicha, César Rengifo está considerado como el padre del teatro moderno venezolano por las labores de promoción y difusión que realizó a lo largo de toda una vida consagrada al Arte de Talía. Por medio de varios colectivos dramáticos que fundó y dirigió (entre los que resulta obligado recordar el destacado grupo Máscaras), amplió el horizonte cultural y profesional de los autores y actores venezolanos y consiguió llevar el espectáculo teatral a cárceles, escuelas, hospitales y otros núcleos humanos despreciados por los circuitos habituales del teatro comercial. Entre otros muchos honores y reconocimientos, su labor como dramaturgo fue galardonada con el prestigioso Premio Latinoamericano Ollantay de Teatro (1979) y con el Premio Nacional de Teatro de Venezuela (1980). En su honor, el teatro municipal de la ciudad venezolana de Petare fue bautizado con su nombre.

Obra poética.

El cultivo del género poético por parte de César Rengifo quedó plasmado en un único volumen impreso, publicado durante su estancia en México bajo el título de Ala y alba (México: [s.p.i.], 1937). Se trata de un poemario en el que predomina ese tono reflexivo que también está presente en sus ensayos y artículos periodísticos, pero aquí tamizado por un delicado lirismo que no intenta ocultar su pertenencia a la corriente post-romántica. Además de esta obra impresa, el autor caraqueño dejó inéditos varios volúmenes de versos que fue componiendo a lo largo de su fecunda trayectoria literaria, compaginando su redacción con la escritura dramática, la creación plástica y las labores docentes, políticas y periodísticas. Entre estas obras que no llegaron a ver la luz como libros autónomos, sobresalen las tituladas "Llamas sobre el llanto", "Cálamo, décimas y glosas", "El sendero apasionado", "La calma y la saeta", "Música y tiempo" y "Sonetos, 1950-1960-1965". Buena parte de las composiciones líricas de Rengifo recogidas en estos poemarios vieron la luz, a finales de los años ochenta, en una extensa selección de sus Obras (Mérida: Universidad de Los Andes, 1989), publicadas en seis tomos con arreglo a la siguiente división genérica: tomos I, II, III y IV: teatro; tomo V: poesía; tomo VI: artículos y ensayos.

Bibliografía.

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- GALICH, Manuel. "Venezuela en el teatro de César Rengifo", en Conjunto (La Habana), 22 (1974), págs. 2-9.

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- MONASTERIOS, Rubén. "Los dramaturgos venezolanos, hoy", en Conjunto (La Habana), 8 (1940), págs. 5-22.

---------------- Un enfoque crítico del teatro venezolano (Caracas: Monte Ávila Editores, 1975).

- MUJICA, Jesús. César Rengifo: a viva voz (Caracas: Fundarte, 1991).

- NUNES, Jorge. César Rengifo: el retorno a las raíces (Caracas: Galería de Arte Nacional, 1982).

- RODRÍGUEZ, Orlando. "César Rengifo y la búsqueda de la realidad". Prólogo a Las mariposas de la oscuridad (Caracas: Consucre, 1980), págs. 7-10.

- SUÁREZ-RADILLO, Carlos Miguel. "Vigencia de la realidad venezolana en el teatro de César Rengifo", en Latin American Theatre Review (Kansas), 5, 2 (1972), págs. 51-61.

----------------- 13 autores del nuevo teatro venezolano (Caracas: Monte Ávila Editores, 1971), págs. 421-423.

- VVAA. César Rengifo: imagen de un creador (Caracas: Federación Nacional de la Cultura Popular/Asociación de Amigos de César Rengifo, 1981).

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