MúsicaDiccionario

salterio o psalterio.

{m.} | psalter. 4 rosary. 5 psaltery

(Del lat. psalterium, y éste del gr. yalt¿rion); sust. m.

1. Libro canónico del Antiguo Testamento que consta de ciento cincuenta salmos, la mayoría de ellos compuestos por el rey David.
2. Libro de coro que contiene sólo salmos.
3. Parte del breviario que contiene los oficios litúrgicos de toda la semana, excepto las lecciones y las oraciones.
4. Rezo formado por ciento cincuenta avemarías.
5. [Música] Instrumento musical de cuerda que consiste en una caja prismática de madera sobre la que están dispuestas varias series de cuerdas metálicas que se pulsan con un plectro.

Sinónimos
Salmos, rosario, rezo, avemarías.

(5) [Música]

Instrumento de cuerdas pulsadas, consistente en una caja de resonancia plana con uno o varios oídos de roseta sobre la que se extienden dichas cuerdas. Está considerado como el heredero de una cítara de caja, denominada santir o santur. Esta última será, a su vez, el punto de partida del dulcema en la España medieval y renacentista, instrumento que entre otros, se distinguirá del salterio en la forma de ataque de la cuerda: en éste se pulsa y en el dulcema se percute mediante una varilla o macillo.

De origen persa, tuvo un gran arraigo en la civilización caldea, donde fue conocido con el nombre de psanterin o psantrin, probablemente del griego psallo: pulsar, pinzar una cuerda. En castellano existe un documento de Gonzalo de Berceo (c. 1180- 1250), donde se utiliza la grafía psalterio, la cual se conservará hasta el siglo XVIII, aunque de forma parcial. En el siglo XIV, Ateneo utiliza el término psallo de forma genérica para referirse a un instrumento de cuerdas pulsadas; en otro pasaje lo identifica, no obstante, con el arpa. En El Triunfo del Amor (1496) de Juan del Enzina (1468-1529) y en Luis de Góngora (1561-1627), hallamos la terminología salterio; así sucede en algunos romances del poeta cordobés, como en el El baile del egido.

En el siglo XV, en la carta apócrifa de san Jerónimo a Dardanus (Biblioteca Staats de Munich), se menciona un psalterium decachordum de forma cuadrada que figura en las manos del rey David. En el año 1611, Covarrubias hace mención a la voz salterio remitiéndose a un instrumento que era a modo de una rodela quadrada con diez cuerdas, y él mesmo [ o sea, San Jerónimo], en la Exposición de los Psalmos dize assí: Psalterium propie genus organi musici, melius sinans quam cítara, similitudinem habet citarae, sed non est citara.

En un documento de Athanasius Kircher (1650) aparece otro modelo de salterio de diez cuerdas, con una original forma de triángulo equilátero. Este mismo instrumento se reproduce con anterioridad en el tratado de Sebastian Virdung (1511) bajo el apelativo de cythara Hieronimi.

El salterio puede apreciarse en numerosos capiteles y pórticos de distintas catedrales, es el caso del Pórtico de la Gloria (1188) o del Pórtico de Paraíso de Orense. En el siglo XII, entra en Europa por el norte africano, sirviendo la península ibérica como puente de paso. Pero fue a partir del siglo XIII cuando se produjo su verdadera expansión, y su vigencia en la música culta se extendería hasta finales del siglo XV. El instrumento en sí adquirió diversos formatos. Uno de ellos consistía en un gran salterio de caja trapezoidal o rectangular; éste aparece reproducido en las Cantigas de Santa María del rey Sabio (m. 1284), y del cual nos hablará el Arcipreste de Hita en el Libro del buen amor (c. 1330). Junto a éste, coexistió un modelo de inferior tamaño denominado "de medio caño". Se diferenciaba del anterior tanto por su aspecto como por sus dimensiones. Se tocaba apoyado contra el pecho, a la manera occidental. En ocasiones, se utilizaba una cuerda que aguantaba al instrumento y que se pasaba por detrás del cuello del tañedor.

En el siglo XIII se habla de un instrumento de 24 cuerdas. A finales de esta centuria se generalizó un modelo gótico consistente en un salterio con los lados curvados hacia adentro; en las elipses de la caja se situaban los puentes, siguiendo su perfil curvo; sobre ellos discurrían las cuerdas horizontalmente. Este modelo prevaleció hasta principios de la segunda mitad del siglo XV, convirtiéndose en el salterio característico de la Baja Edad Media. Su tabla armónica llevaba una o varias rosetas; a un lado se emplazaban las clavijas, aunque algunos ejemplares las llevaban a ambos lados. En ellos, las cuerdas pasaban por una pequeña perforación, luego se le hacía un nudo, o bien se ataban a un pequeño bastoncillo. El ejemplar de Saint-Pierre de Saintes tiene 32 cuerdas acordadas por parejas. En el Museo Instrumental de Bruselas se conserva una copia realizada a partir del ya citado de Saint-Pierre. Para tañer este salterio, la parte más estrecha de la caja se situaba hacia abajo; sin embargo, en una de sus representaciones más primitivas, el músico lo sostiene de tal forma que la parte más estrecha queda hacia arriba, cerca de su mentón; pero la manera más usual será la contraria. Un bonito ejemplar es el pintado por el catalán Pere Serra: La Virgen de Tortosa, hacia finales del siglo XIV. Sus rosetones presentan diferente disposición y su diámetro es distinto. El instrumento tiene 30 cuerdas aproximadamente. Con frecuencia fue representado en temas marianos, junto a otros instrumentos de dulce sonoridad: flauta de pico, laúd, órgano portátil, arpa y mandora; aunque también fue muy apreciado en el ámbito de la música profana. La presencia del salterio en la corte y casas señoriales fue muy destacable. En un manuscrito del rey Alfonso de Aragón, fechado en 1329, se hace mención al meo canon; era un instrumento provisto de cuerdas de metal, con frecuencia de plata, y se tañía, bien con las uñas, bien con la ayuda de un plectro - consistente en una varilla estrecha o una pluma -. En su digitación también era frecuente el uso de unos dediles puntiagudos. Para la pulsación digital, se encordaba el salterio con órdenes de tripa.

Durante el siglo XV, el salterio pasaría a un segundo plano a consecuencia de la llegada de los instrumentos de tecla. En la siguiente centuria se le relegó al uso doméstico y al acompañamiento del canto en algunas iglesias. A raíz de la evolución del salterio, aparece un instrumeto denominado arpaneta. Igualmente lo podemos considerar como antecesor del clave, ya que en éste las cuerdas se pulsan y no se percuten como sucede con el clavicordio.

En el siglo XVII, Marin Mersenne nos presenta en su tratado un salterio de trece hileras de cuerdas y que solían ser triples o cuadruples. Sobre 1620 observamos uno con 24 órdenes. Se tocará sobre una mesa o sobre las rodillas y, por lo general, tendrá dos oídos y varios puentecillos descansando sobre la tabla de armonía. El salterio llegó a finales del siglo XVIII con la forma trapezoidal propia de la dulcema, perdiendo así su típica configuración gótica. Entonces se le denominará indistintamente salterio o tímpano.

En España, en el siglo XVIII, los modelos más conocidos serán los del constructor barcelonés Josep Alsina, ejemplares ornamentados con diversos motivos pictóricos y con su correspondiente estuche igualmente decorado. La base mayor del trapecio es de 80 cm, mientras que el lado de menor longitud mide 43 cm. Este instrumento de cuerdas metálicas se tocaba con unos dediles. El editor Pablo Miguet e Irol (m. c. 1801) le dedicó un cuadernillo dando a entender que estuvo realmente de moda.

El salterio puede tener sonoridad oriental

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