MúsicaDiccionario

vihuela.

{f.} | [Música] a kind of guitar

(De viola, y éste del provenzal viula); sust. f.

1. [Música] Instrumento musical de cuerda parecido a la guitarra, que presenta una gran variedad de figuras y tamaños, y se tañe por medio de un arco o de un plectro: los gauchos llaman "vigüela" a la vihuela.
2. En algunos lugares, guitarra: tengo que cambiar las seis cuerdas de mi vihuela.

Sinónimos
Guitarra, guitarrón.

(1) [Música] Vihuela

Instrumento de cuerda que tiene como componentes fundamentales el resonador y el mango, amén de las propias cuerdas, tanto si éstas son punteadas o tocadas con arco.
Al igual que sucede con otros términos genéricos, bajo el nombre de vihuela tiende a hacerse referencia a diferentes cosas en diferentes épocas. Así, como referencia más antigua tenemos la reproducción de un beato en la catedral de la Seu d'Urgell, fechada en el siglo XI. En este caso (así como en muchos otros que conocemos para la época, como el de Liébana) se trata de un instrumento de gran tamaño, con una caja ovalada y gruesas cuerdas de pulsión digital.
Con posterioridad, la vyuela de pendola citada en el Libro del buen amor del Arcipreste de Hita (1229), parece que no es sino un instrumento evolucionado directamente del anteriormente descrito, una vez visto reducido su tamaño y entallada su figura.
Cuando esta vihuela del siglo XIII es tocada a través de un arco se especifica este hecho, quedando acuñado el término vihuela de arco. También nace y se usa la voz fídula para referirse a este género de instrumentos.
Nos ubicamos ya en el siglo XIV, centuria en la que para que un instrumento de cuerda encaje en la denominación vihuela debía sufrir un sensible estrangulamiento de la caja, al margen de si el sonido era obtenido por punteo o a través de un arco.
En el siglo XV existen referencias que hacen pensar que el término que nos ocupa se estaba asimilando a la guitarra, sin prejuicio de que se diferenciara con insistencia la denominación vihuela de mano, instrumento estrechamente emparentado con ella que estaba en su pleno apogeo, aunque en círculos elitistas.
Durante el siglo XVI, nuevas acepciones se generan a partir de la vihuela. Por ejemplo, la viola de gamba se distingue mediante el término vihuela de arco, mientras que el término vihuela de brazo parece referirse a los grandes violines como el violonchelo.
En toda la mitología asociada a la vihuela este instrumento aparece siempre en relación estrecha con Orfeo.
En la iconografía abundan ejemplos de este tipo, como la ilustración del libro de L. de Milán, (siglo XVI), Libro de música de vihuela de mano intitulado El Maestro, donde la vihuela es tocada por Orfeo. En la misma ilustración, la leyenda reza que él fue quien inventó el instrumento que se estudia en la obra. En la literatura de la época (Sebastián de Covarrubias, 1611), a menudo se atribuye simbólicamente su invención a Mercurio. Lope de Vega, en su Descripción de La Abadía, Jardín del Duque de Alba, cita en un verso la asociación órfica del instrumento, mientras Quevedo, describiendo la casa de campo de los Reyes Católicos, escribe estos versos: " y es orfeo que vuela / y cierra en breve espacio de garganta / cítaras y vihuelas y sirenas. ".
Después de conocer multitud de sinónimos que, sucesivamente, cayeron en desuso, a finales del XVI parece ser que el término se ha asimilado totalmente a la voz guitarra, hasta el extremo que en el Diccionario de Autoridades se habla de que ".. . hoy comúnmente vale lo mismo que guitarra. ". Con esta acepción arcaica se conserva hoy en día la voz vihuela en el idioma español.
Así pues, inicialmente la palabra vihuela incluye a todo un grupo de instrumentos de cuerda (trasteados o no, de arco o de punteo... ), del que a lo largo de los siglos van desgajándose terminologías para referirse a instrumentos concretos que, por la relevancia adquirida en cada momento, conviene discriminar del resto (vihuela bastarda, vihuela de arco, vihuela de brazo, vihuela de ciego, vihuela de mano, vihuela de péñola, o vihuela de rueda...) hasta quedar asimilada, por descarte de todas las otras, al mismo significado que la voz guitarra.
En México todavía pervive con gran fuerza y la encontraremos en la mayoría de los casos formando parte de un conjunto mariachi.

Vihuela de mano

Instrumento musical cordófono punteado muy popular en la España del siglo XVI. Consta de una caja armónica y un mango. Por su forma y su función, este instrumento compitió con la guitarra y con el laúd.
La vihuela de mano, al igual que la guitarra, tenía una caja abombada con poca cintura y un mango alargado, donde las cuerdas transcurrían viendo interrumpida su trayectoria por trastes. Las clavijas, así como el clavijero, estaban dispuestas hacia atrás. La principal característica que la diferenciaba de la guitarra española, aparte de tener un supuesto mayor tamaño, era el número de cuerdas: nos consta que en el siglo XVI la guitarra contaba con cuatro cuerdas, mientras que la vihuela de mano tenía seis. Estas observaciones nos han llegado a través de la descripción de Pablo Nasarre (1724).
Tenemos numerosas referencias de la época sobre los temples de las cuerdas y la relación que se tenía que guardar de una cuerda a otra :".. . solo diré que en la de seis ordenes, la sexta está cuarta abajo de la quinta, y ésta quarta abaxo de la tercera. La quarta tercera mayor abaxo de la tercera. La segunda quarta arriba de la tercera; y la prima dista otra quante de la segunda, y esta en quincena de la sexta...". (Nasarre, 1724).
Parece ser que la guitarra española tuvo un uso mayoritario en el ámbito de la música popular, mientras que la vihuela de mano se reservó para la composición y ejecución de música culta. Así pues, proliferaron maestros artesanos dispuestos a producir con gran precisión estos instrumentos. Nos han llegado numerosos contratos en los que un aprendiz se ligaba al maestro de violería, algunos de los cuales datan de finales del XVI y denotan la importancia de esta industria en la época.
Parece ser que en Zaragoza se consolidó un activo núcleo de violería, con maestros como Claudio Girón, Pedro Picaz, Francisco Balaguer... De hecho, la intensidad de esta producción encontraba respuesta en el gran uso que nos consta se hacía de la vihuela de mano en las cortes de los nobles aragoneses. Lo sabemos por los inventarios que nos han llegado (como entre otros, el de Don Diego de los Cobos, Marqués de Camarassa, que data de 1576), así como por los propios nombres de los músicos de los que tenemos constancia: Juan de Murillo, Diego Pisador... Este último regaló al monarca Felipe II un libro titulado Libro de música de vihuela (1552), donde le animaba a ejercitarse en este instrumento.
Al margen de la polémica estéril sobre la integración cultural u oposición y mutuo rechazo entre lo árabe y lo hispánico en la España del XVI, sí que cabe asegurar que la vihuela de mano es netamente autóctona de las tierras hispánicas. Desde aquí se potenció y llegó a cultivarse incluso en Italia, país donde su principal competidor, el laúd, contaba con gran aceptación. Para ello, nos basamos en las citas de J. Tinctoris, (1487) y Lieto Panhormitano (1559).
Nos consta que en la corte de los Reyes Católicos (de la mano de Fernando de Aragón) tocaron y vivieron numerosos músicos de vihuela. Por citar algunos, Francisco Cardona, Luis de Guzmán, Torres Barroso, Diego del Castillo o Manuel Rodrigues Cubilhao.
Cabe citar aquí al maestro L. de Milán, compositor e intérprete en la corte de los duques de Calabria, y a su obra didáctica, El maestro (1536), dedicada a Juan III de Portugal. Se trata de una recopilación de canciones, romances y villancicos en italiano, portugués y español, compuestas expresamente (y no adaptadas) para voz y acompañamiento de vihuela de mano.
A continuación, varios maestros enfocaron su interés en el estudio de este instrumento. Es necesario detenerse en Luis de Narváez quien, en 1538 publicó Los seis libros del Delphin de música de cifra para tañer vihuela, donde innova la figura de la diferencia. Así, en sus fantasías, canciones, adaptaciones de polifonía vocal, contrapuntos y diferencias, este autor obtuvo importante peso en la historia de la vihuela de mano. Alonso Mudarra publicó en 1546 sus Tres libros de música para vihuela, con numerosas fantasías y glosas. Otro autor destacado fue Enríquez del Valderrábano, con su Libro de vihuela intitulado Silva de Sirenas (1547), donde aparecen obras de numerosos géneros (fantasías, contrapuntos, diferencias, paganas, sonetos... ) para voz y vihuela.
El instrumento también tuvo éxito en el ámbito franco-flamenco, el cual generó autores de la talla de Josquin (con sus motets) o Adrian Willaert.
En los años sucesivos numerosos autores siguieron compilando libros de composiciones para vihuela de mano, dedicados a nobles y monarcas: Miguel de Fuenllana, quien en 1579 dedicó a Felipe II su Libro de música para vihuela intitulado Orphénica lyra, o la de Esteban Daza, en 1576, Libro de música en cifras para vihuela, intitulado El Parnaso.
A partir de entonces, raras son las obras escritas expresa y exclusivamente para registrar música para vihuela de mano. Aparecieron numerosas reseñas, pero siempre en obras de carácter general.
Lo cierto es que entrado el siglo XVII, el interés por este instrumento, asociado a la nobleza y a ambientes refinados, había descendido en picado, al tiempo que la guitarra española experimentaba un auge importante.
¿A qué se debió esta decadencia?. Desde la perspectiva subjetiva de la época, Sebastián de Covarrubias explicaba, en 1611, sobre la vihuela de mano:
".. . hasta nuestros tiempos muy estimado [instrumento] , y ha avido excelentísimos músicos. Pero después que se inventaron las guitarras, muy pocos se dan al estudio de la vigüela. [...] aora la guitarra, tan fácil de tañer, especialmente en lo rasgado, que no ay moço de cavallos que no sea músico de guitarra".

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  • Enciclonet