PinturaDiccionarioOcio y entretenimiento

viñeta.

{f.} | [Imprenta] vignette

(Del fr. vignette); sust. f.

1. Dibujo que adorna el principio o el final de algunos libros, de los capítulos de éstos o los contornos de sus planas: me regaló una edición muy antigua, con viñetas, de las fábulas de Esopo.
2. Cada uno de los recuadros con dibujo y a veces texto, que componen una historieta: fíjate en el detalle del dibujo de la segunda viñeta de este cómic de Manara.
3. Dibujo impreso en un libro o periódico, que suele tener carácter humorístico, y que a veces se acompaña de un texto o comentario: ¿has visto la viñeta de Peridis en el periódico de hoy?
4. [Imprenta] Grabado de medias tintas con fondo difuminado: encuadraremos la viñeta en la segunda página.

Sinónimos
Adorno, dibujo, ilustración, estampa, recuadro.

Viñeta.

Las viñetas son los espacios interdependientes que, una vez estructurados de modo secuencial, forman un cómic. Cada viñeta es una ilustración, acompañada o no de texto, que en el lenguaje de la historieta equivale al plano cinematográfico, por lo que se considera la unidad básica en la narración dibujada. La forma más común de la viñeta es el rectángulo, pero el diverso formato de los cómics permite variar esta posibilidad de muy distintas maneras. El espacio de la viñeta puede entonces convertirse en un óvalo demarcado de forma sinuosa, una forma geométrica o incluso desaparecer, dejando que sea el contorno de sus figuras la línea que delimite su lugar en la página.

La agrupación de viñetas

La viñeta estaba presente en formas narrativas anteriores al cómic. Es el caso de los almanaques, que ofrecían una sucesión de cuadros con un verso bajo cada uno de ellos. Lo mismo sucede con los estandartes para los romances de ciego, que desarrollaban una acción en cuadros y que, por el hecho de presentar acciones consecutivas, tienen un parentesco muy evidente con el cómic moderno.

El tamaño y disposición de las viñetas varía en función del soporte y de las necesidades narrativas del cómic. La viñeta nunca es un cuadro suelto, pues está integrada en una progresión narrativa coherente. De este modo, el dinamismo del relato se consigue a través de la composición de una secuencia. En la tira de cómics (daily-strip), esta progresión se logra con tres o cuatro viñetas consecutivas de la misma altura. En los restantes formatos, desde la página dominical al comic-book, la disposición de las viñetas tiene mayor libertad, aunque siempre respetando la dirección de la lectura, que en la historieta occidental sería de izquierda a derecha y de arriba a abajo. En el cómic japonés o manga, la dirección de lectura sería de derecha a izquierda, por lo cual el montaje de la página es distinto en ese país.

La planificación del cómic deriva de la ubicación de las figuras en el interior de la viñeta y de la situación, forma y tamaño de ésta dentro de la página. En una serie de viñetas, cada una de ellas acota un período de tiempo determinado, fijando un instante de gestualidad y movimiento de las figuras, e incluyendo, si procede, el diálogo de uno o más personajes. Es el dibujante quien decide cómo va a contemplar la acción el lector, escogiendo para cada viñeta los elementos relevantes. De esta forma, en una agrupación de viñetas, lo significado por cada una de ellas depende de su posición dentro del conjunto de la página. Aparte de su encuadre, es la combinación de viñetas lo que convierte al cómic en un lenguaje narrativo semejante al cine. Sin embargo, el cine no puede modificar su formato a voluntad, escapando de los márgenes que ofrece la pantalla del proyección. El cómic, por el contrario, sí puede ofrecer sustantivas modificaciones en los márgenes de las viñetas. Basta para comprobarlo la visión de las primeras páginas de la serie The Spirit, de Will Eisner, donde las viñetas se encabalgan en un fondo ilustrado que abarca toda la página.

Tipos de viñeta

Según la relación de sus márgenes, cabe hablar de viñeta independiente, viñeta montada de forma parcial sobre otra viñeta y, finalmente, de viñeta dentro de otra viñeta. Otra división viene dada por su forma, que por lo común puede ser cuadrangular o rectangular, pero que también puede asemejarse a extrañas formas geométricas, como sucede en las historietas del filipino Alex Niño.

Una viñeta puede estar contorneada o no. A su vez, el contorno que la cierra puede ser un espacio en blanco, que recibe el nombre genérico de "calles". También puede tratarse de un trazo grueso, irregular, fino o anguloso. De esta forma, el contorno de la viñeta puede tener una función narrativa; por ejemplo, cuando tiene forma de nube para expresar que esa viñeta retrata un sueño, un recuerdo o una alucinación de los personajes. Asimismo, las viñetas pueden solaparse entre sí para expresar un mayor dinamismo. Lo mismo sucede con el dibujo que encierran, que puede escapar del recuadro de una viñeta determinada para incorporarse de modo parcial en el de la viñeta contigua.

Elementos de la viñeta

Las viñetas están definidas por la línea de contorno y el conjunto de figuras independiente que las diferencia del resto de imágenes de la página. Dentro de la viñeta hay texto y dibujos, si bien por necesidades narrativas puede darse el caso de viñetas que sólo integren uno de estos dos elementos.

La cantidad de información dentro de la viñeta condiciona el tamaño y diseño de ésta. Un diálogo extenso, con un número considerable de bocadillos (globos) integrándolo, dará lugar a una viñeta mayor, capaz de incorporar sin problemas el dibujo y el texto.

Los diálogos o pensamientos de los personajes aparecen siempre en el citado globo, por lo general de forma ovalada, mientras que la narración escrita figura en la cartela o cartucho, de forma rectangular. Según las intenciones del narrador, un bocadillo puede llevar un apéndice indicador en forma de pequeñas burbujas, para señalar que el texto corresponde a un pensamiento no expresado en voz alta. También puede ir marcado con pequeños puntos o rayas, como si el dialogante hablase en voz baja. La línea delimitadora del globo (perigrama) puede asimismo modificarse con propósitos narrativos, crispando su trazo para expresar enfado, dándole el contorno de una nube para indicar un sueño o, sencillamente, eliminándola, incorporando el texto al fondo de la viñeta, sólo con una línea indicadora para explicar la procedencia de esa voz.

Dentro de los globos figuran los textos, pero también imágenes que sustituyen a conceptos concretos (ideogramas), como la bombilla encendida que simula la aparición súbita de una idea, el serrucho cortando un tronco para mostrar sueño profundo, o el plato de comida suculenta reflejando el hambre del personaje. Dentro o fuera del globo, otros ideogramas reconocibles son el corazón propio del amor y las estrellas que indican el dolor. Destacado en mitad del bocadillo, un signo de admiración o de interrogación mostrará según el caso, sorpresa o duda del personaje. Las notas musicales darán a entender que se canta, del mismo modo que ideogramas más originales servirán para expresar, sin palabras, otros conceptos dentro del globo.

Este tipo de convenciones se extiende a otros efectos. Por ejemplo, el movimiento estará indicado con líneas de fuerza, trazos aislados e incluso difuminación de los contornos y repetición de los perfiles, dibujados siempre en la dirección conveniente. Estos recursos se imponen cuando se quiere trasladar al lector la duración de lo que sucede en la viñeta, pues de otro modo éste asistiría a una simple sucesión de dibujos estáticos que no expresarían dinamicidad alguna. Con este tipo de signos, por ejemplo, se entiende cuándo y dónde comienza y acaba una caída en un cuadro determinado.

Secuencialidad de las viñetas

La narración en viñetas supone contar una historia ordenando los acontecimientos a través de una sucesión de cuadros. A la hora de construir esa narración, el tiempo desempeña una función esencial, pues éste se manipula por medios expresivos convencionales que permiten alargarlo o suprimirlo mediante elipsis, para agilizar así el proceso que conduce al desenlace. Esas elipsis suponen saltos narrativos que, de una viñeta a otra, pueden desplazar los acontecimientos de un lugar a otro, o de un momento a otro. En este sentido, los recursos son muy similares a los del cine, si bien, además, existe la posibilidad de incluir un cartucho explicativo, que añada información aclaratoria de ese cambio de lugar o de momento en el tiempo.

En la historieta existe también el flash-back, que supone una o varias viñetas rememorando un momento del pasado. Asimismo, cabe la posibilidad del flash-forward, que de parecida manera avanza una situación que transcurrirá en el futuro.

Aparte del orden convencional de lectura, lo que identifica la secuencia narrativa formada por las distintas viñetas es la presencia de personajes, objetos o escenarios reconocibles en varias de ellas, formando parte de un argumento literario progresivo. Es así como el lector entiende que lo narrado guarda una coherencia interna. A este respecto, es clarificador el paralelismo que cabe establecer entre cine y cómic. Simplificando, cabría afirmar que si de cada plano cinematográfico se escogiese un fotograma significativo, y en él se incluyera el texto de las descripciones y diálogos, se estaría planteando un lenguaje muy semejante al de la historieta.

La viñeta y el plano cinematográfico

La relación entre el cine y la historieta se resume en dos elementos fundamentales: la planificación y el montaje. Tanto en el cine como en la historieta existe una construcción de la secuencia, siguiéndose parecidos criterios técnicos para conseguir el ritmo narrativo pertinente. Este hecho se demuestra al comparar una página de cómic con otra de story-board, que es la planificación dibujada de las secuencias que será usada al preparar cada sesión de rodaje. De hecho, es frecuente que sean dibujantes de historieta los encargados de realizar el story-board.

Cada viñeta, siguiendo con este paralelismo, hace las veces de un plano, que, dependiendo de la distancia y altura con que ofrezca al lector la realidad a representar, va desde el plano general al primerísimo plano. Incluso cabe hablar en el cómic de planos-secuencia, que en el mismo cuadro reflejan acciones consecutivas o paralelas en el tiempo. Al igual que en el cine, existe una angulación o punto de vista y una profundidad de campo. En definitiva, la viñeta remite, en todas sus posibilidades narrativas, al encuadre cinematográfico, como si el dibujante contase con una cámara con la que captar su relato en imágenes.

Bibliografía

  • BARBIERI, Daniele: Los lenguajes del cómic. Barcelona (España). Paidós. 1993.

  • BLASCO, Jesús y PARRAMÓN, José María: Cómo dibujar historietas. Barcelona (España). Parramón. 1966.

  • BRENT, Ruth S.: "Non verbal design language in comics". Ohio (Estados Unidos). Rev. Journal of American Culture, nº 14 (primavera 1991).

  • GASCA, Luis y GUBERN, Román: El discurso del cómic. Madrid (España). Cátedra. 1988.

  • GUBERN, Román: El lenguaje de los cómics. Barcelona. Ediciones Península. 1972.

  • TUBAU, Iván: Dibujando historietas. Barcelona (España). CEAC. 1971.

Autor

  • Guzmán Urrero Peña